Edición actual: Marzo 2012 - Volumen 29 - Nº 1
 ISSN 1695-3703
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Revista indexada en:
IBECS (Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud del Instituto de Salud Carlos III)
MEDES (Medicina en español)

Nicolás Mendoza

(+) et al. (Ver autores)

Preguntas sobre el anillo vaginal anticonceptivo. Análisis de las cuestiones mostradas en una página web.

Nicolás Mendoza


INTRODUCCIÓN

Los métodos anticonceptivos aportan la oportunidad, a las mujeres y las parejas, de separar sexualidad de reproducción. Las barreras para una utilización más amplia de los diferentes métodos anticonceptivos incluyen la falta de información, la difícil accesibilidad a los métodos así como el bajo nivel educacional de la población (1), habiéndose postulado que la Educación para la Salud es un elemento facilitador de la utilización de anticoncepción (2).

 

En España, y según datos de la Encuesta Daphne sobre uso de métodos anticonceptivos realizada en el año 2009, cerca del 80% de las mujeres en edad fértil utiliza algún método anticonceptivo (3) y de ellas, alrededor del 25% utiliza un método hormonal combinado. La principal fuente de información de los jóvenes españoles sobre los métodos anticonceptivos son los medios de comunicación e Internet, seguida de los amigos y círculo social que, habitualmente, han obtenido información también a través de los medios de comunicación y redes sociales (4). También sabemos que un elevado porcentaje de mujeres españolas que se inician en la anticoncepción hormonal combinada eligen el anillo vaginal como método anticonceptivo (5), pero casi un 15% de ellas no inicia el tratamiento prescrito debido, sobre todo, a dudas y temores que les surgen (6).

 

Comoquiera que nuestras pacientes salen de la consulta con dudas que no han sabido, no han podido o no han querido preguntar y que disponen de otros medios dónde informarse hemos querido indagar por algunos de los portales de Internet para conocer qué preguntan las usuarias de hormonas anticonceptivas. Cualquier anticonceptivo hubiese sido potencial diana para este estudio, pero hemos preferido centrarnos en el anillo vaginal por ser un método de gran aceptación en nuestro medio y por albergar algunas características que no tiene la píldora, fundamentalmente su vía de administración.

MATERIAL Y MÉTODOS

Para realizar nuestro estudio analizamos las dudas y preguntas sobre el tema realizadas en la página web www.anticonceptivoshoy.com. Esta web nació en el año 2006 con el objetivo de ofrecer al público general información actualizada sobre métodos anticonceptivos. Fue creada por el laboratorio Schering-Plough con fines divulgativos y ofrece la posibilidad de consultas por parte de los usuarios, que son respondidas por una especialista en ginecología. Esta página es, además, la primera que aparece en el buscador Google cuando en el navegador se coloca la palabra anticonceptivos. La mayor parte de sus visitas proceden de España (78,34%) siendo la cuarta parte de ellas usuarias de Madrid, el 17,66% de Sudamérica, el 0,77% de Estados Unidos y un 0,25% de Gran Bretaña. La media de páginas visitadas en cada visita fue de 8.15, y la media de tiempo de uso fue de 4.26 minutos.

Se han analizado las preguntas realizadas durante un período de 12 meses, desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2010 en la página web www.anticonceptivoshoy.com. A las personas que acceden a esta página se les pide que informen de su edad, procedencia, si conocen qué métodos anticonceptivos existen y si utilizan alguno.

Excluyendo las preguntas sobre otro tema u otro tipo de anticonceptivos, se recogieron 3971 preguntas sobre el anillo, procedentes la mayoría de mujeres usuarias de este método o interesadas en su uso. Las preguntas fueron clasificadas en dos apartados según la frecuencia y la duda principal. Las más frecuentes (más del 5%) se agruparon en varias categorías: alteraciones del patrón de sangrado, eficacia, desviaciones accidentales del régimen recomendado, modo de empleo y desviación intencionada del régimen recomendado. Las menos frecuentes (menos del 5%) se referían a dudas sobre receta médica, efectos no deseados, uso con patología concomitante o en poblaciones especiales, posición en la vagina, mal uso, cambio de método anticonceptivo, comercialización y marcas, beneficios no contraceptivos, exposición o sensibilidad del varón o retorno a la fertilidad.

Los resultados se presentan en porcentaje de frecuencia de las respuestas.

RESULTADOS

Las 3971 preguntas quedan repartidas en los apartados mencionados por orden de frecuencia (Tabla 1):

Dudas frecuentes:

Alteraciones del patrón de sangrado (17.9%). La mayoría de las preguntas sobre los sangrados estuvieron relacionados con la menstruación y surgieron al inicio del uso de este método anticonceptivo. En este apartado se han incluido también las dudas relacionadas con lo que hay que hacer con los sangrados o manchados intermenstruales, los ciclos sin regla o los retrasos en la aparición del sangrado por privación. Eficacia (15.08 %). Las preguntas sobre eficacia se centran en saber desde cuándo es eficaz el efecto anticonceptivo del anillo una vez colocado el primero de ellos y si se mantiene durante la semana libre de hormonas. También hay preguntas sobre la eficacia en general de cualquier método anticonceptivo y la situación del anillo respecto de los otros métodos. Desviaciones accidentales del régimen recomendado (13.6 %). La mayoría de las temores se debieron a retrasos en la inserción (alargamiento del periodo de descanso) o a expulsiones accidentales (percibidas o no por la usuaria). También se han encontrado preguntas acerca de las retiradas intencionadas que ocurren durante las relaciones sexuales. Estas últimas se acompañan frecuentemente de olvidos superiores a las tres horas en la introducción. Modo de empleo (10.78%). En este apartado incluimos las preguntas referentes a la dificultad o facilidad en la colocación del anillo. Además, adjuntamos otras dudas como en qué día del ciclo insertarlo, qué día retirarlo y cuándo volver a ponerlo. También hay quienes plantean la posibilidad de colocarlo en cualquier momento del ciclo. Desviación intencionada del régimen recomendado (8.74 %). En este grupo de solicitudes se recogen aclaraciones acerca de cómo pautar el anillo para variar el día previsto de sangrado. También consideramos las propuestas sobre la retirada del anillo coincidiendo con las relaciones sexuales. Efectos no deseados (7.48 %). Dentro de este grupo, la mayoría de las preguntas se centraron en el riesgo de aumento de peso o de retención de líquidos. En un segundo lugar, las dudas conciernen a la sexualidad, desde la disminución del deseo sexual a los problemas de sequedad vaginal o dispareunia. Algunas de las que preguntan lo hacen por temor a estos efectos, pero otras se quejan de estar padeciéndolos.

 

Dudas poco frecuentes:

Uso con otros medicamentos (4.21%). Preguntas sobre el uso concomitante del anillo con otros fármacos de administración oral o vaginal. Cambio de método (3.85 %). Son preguntas acerca de cómo se puede cambiar de método, la mayoría son usuarias de la píldora que querían cambiar al anillo. Uso en poblaciones especiales (3.30 %). Dentro de este apartado, las más frecuentes proceden de las mujeres fumadoras y de las que recientemente han dado a luz (independientemente de si estaban lactando o no). Comercialización y marcas (2.82 %). Cuestiones acerca del precio del anillo, sobre la existencia de otras marcas en el mercado, o la venta en otros países a donde se dirigen de viaje. Retorno a la fertilidad (2.49 %). La mayoría hacen referencia al retorno a la fertilidad tras dejar el anillo. Receta médica (2.49 %). Las usuarias preguntan si es necesaria una receta para adquirir el anillo y si ésta debe ir firmada por un médico. Un grupo pregunta si la prescripción del anillo debe estar precedida de una visita al ginecólogo. Uso con patología concomitante (2.27%). La mayoría de las que hacen este tipo de consultas son mujeres con problemas circulatorios, cefaleas o hipercolesterolemia. Posición en la vagina (1.46 %). Las que notan el anillo dudan si seguirá siendo efectivo cuando se mueve. Varias internautas quieren saber especialmente qué ocurre si se mueve durante las relaciones sexuales. Beneficios no anticonceptivos (1.36 %). De este grupo de preguntas, la mitad se referían al efecto del anillo en el tratamiento del acné. Las demás consultan preferentemente para regular su ciclo o aliviar la sintomatología premenstrual. El siguiente grupo de consultas hace referencia al uso de este anticonceptivo como método para regular el ciclo menstrual. Exposición/sensibilidad del varón (1.03 %). Las usuarias del anillo preguntan si su pareja lo notará durante la relación sexual. Otras (1.13%): necesidad de descansos con el anillo, curiosidad sobre su composición química o si contienen látex.

En la (tabla 2) se observa la edad media de las pacientes que realizaron preguntas frecuentes. Aunque incluidas en las divisiones anteriores, hemos considerado un apartado especial llamado “anecdotario” donde incluimos algunos ejemplos de dudas que albergan las usuarias del anillo (y otros métodos) que, seguro, pocas veces nos hacen en la propia consulta:

¿El anillo afecta de alguna manera el sexo oral? ¿Puede dañar a mi pareja? Todo el mundo me dice que ningún método es seguro, que siempre puedo embarazarme, que todos te engordan, etc. ¿Puedo usar el preservativo estando amamantando? o ¿me corta la leche? ¿Qué tengo que hacer para asegurarme de no tener un hijo? si no logro asegurarme, soy capaz de no casarme. Quiero empezar a utilizar el anillo, querría saber si después de las tres semanas con él, tras la semana de descanso, debo de comprar otro anillo nuevo o utilizar el mismo Si utilizas el anillo mensual, ¿sale reflejado en algún análisis de sangre? o ¿hay algún modo de que otra persona sepa que lo utilizas? Me gustaría saber si hay algún tipo de problema con el anillo por mantener relaciones sexuales en la bañera o algún lugar similar. He dejado a mi novio pero quiero saber hasta cuándo tengo que seguir con el anillo, no me vaya a hacer mal.

DISCUSION

En este trabajo presentamos los resultados del análisis de las preguntas realizadas, sobre el anillo vaginal anticonceptivo, en una página web. No cabe duda de que Internet ha cambiado las maneras de relacionarnos en lo social y en lo cultural, y que su ámbito se ha extendido vertiginosamente a las ciencias de la salud en general y a reproductiva en particular (7,8).

 

El trabajo que hemos realizado es el primero que analiza las dudas que las usuarias del anillo vaginal tienen sobre anticoncepción en general o sobre este método en particular. Todas las preguntas fueron contestadas por una ginecóloga, lo que garantiza la orientación con criterio e imparcialidad que antes apuntábamos. Prueba de que a la internauta le fueron resultas sus dudas es el elevado porcentaje de respuestas en forma de agradecimiento registradas posteriormente en la misma página web (datos no presentados). Analizando las cuestiones formuladas, vemos que las dos más frecuentes (alteración del patrón de sangrado y eficacia) suman un tercio del total de las preguntas. Si les sumamos las que hacen referencia al modo de empleo o a su mal uso, así como cuando existe una patología concomitante o se toma otro fármaco, sobrepasan los dos tercios. Esto significa que la mayoría de las consultas que se plantean en la red son cuestiones que podrían haberse resuelto en la misma entrevista médico-paciente.

 

Varios ensayos clínicos comparativos han puesto de manifiesto que el porcentaje de mujeres que presentan sangrado intermenstrual es menor entre las usuarias del anillo vaginal que entre las usuarias de una píldora anticonceptiva. Así, en un ensayo clínico comparativo entre el anillo vaginal y una píldora con 30 µg de etinilestradiol (EE) y 150 µg de levonorgestrel (LNG), un 1,1-5% de las usuarias del anillo presentaron sangrado intermenstrual frente a un 5,4-38,8% de las usuarias de la píldora con LNG, aunque la diferencia no alcanzó significación estadística (9). En otro ensayo clínico de características similares, en el que el anillo fue comparado con una píldora que contenía 30 µg de EE y 3 mg de drospirenona (DRSP), el porcentaje de mujeres con sangrado intermenstrual entre las usuarias del anillo osciló entre el 3,6 y 6,2% mientras que en el grupo de usuarias de la píldora fue del 4,7-10,4% (10). Es de suponer que facilitar esta información a las nuevas usuarias del anillo vaginal, podría disminuir sus dudas y el número de preguntas efectuadas que están relacionadas con este asunto.

 

Respecto al anillo, existe un trabajo cuyo diseño podría semejarse a éste (11), pero se centra esencialmente en conocer las opiniones que circulan por internet sobre la satisfacción o comodidad más que en las dudas que las usuarias se plantean sobre su uso. Ayuso et al revisan en 85 foros de internet cuáles son las apreciaciones de 246 participantes, deduciendo que el anillo es un método fácil de utilizar, cómodo, con menor riesgo de olvido y más seguro que la píldora, aunque presente más efectos adversos a nivel local. Sus conclusiones coinciden con las que observan Victor y Fink en una encuesta que es telefónica (12) y con nuestros propios datos, extraídos de las mismas consultas donde se han prescrito (13).

El artículo americano que considera las preguntas telefónicas es más parecido al nuestro por cuanto analiza dudas y no impresiones. Sin embargo, en la consulta por teléfono no existe el anonimato de internet y se evitan (por vergüenza) esas preguntas que hemos convenido en llamar “anecdóticas”. Victor y Fink descubren que la mayor cantidad de dudas derivan de las usuarias de la píldora o el parche y, por ello, suponen que el anillo es más cómodo o mejor tolerado (12). Nuestras observaciones coinciden parcialmente con las de este trabajo: por una parte, la mayoría de las preguntas de las usuarias del anillo tuvieron que ver con alteraciones en el patrón de sangrado o con la aparición de efectos secundarios. Pero a diferencia del estudio telefónico, en la relación de las preguntas que hemos analizado, aparte de las anecdóticas, sí se computan más cuestiones relacionadas con su colocación o eficacia, lo que está en concordancia con datos publicados en todo tipo de usuaria, sobre todo en la de corta edad (14). Como se razona en alguno de estos trabajos, plantear este tipo de dudas implica poca o mala información a la interesada, siendo un asunto que requeriría de una mayor información por parte del personal sanitario responsable del asesoramiento anticonceptivo.

 

Aunque en la mayoría de las páginas de internet se eluden las identificaciones de quienes formulan dudas, se atisba que en su mayoría son jóvenes o adolescentes (15). En nuestro trabajo, la gran mayoría dio su edad, estando más de las tres cuartas partes entre los 18 y los 30 años (datos no presentados), siendo más jóvenes quienes planteaban cuestiones acerca de un uso no adecuado de este método. Por eso, algunas consecuencias derivadas de la desinformación que antes adelantamos, deberíamos ahora recordar e insistir en su importancia para las mujeres de edades más jóvenes.

En la bibliografía revisada sobre el uso de internet en adolescentes se detecta que el uso de internet es una fuente de información cada vez más usada por los adolescentes (16) y se ha observado una asociación entre una elevada intensidad de uso de internet y peor salud mental y aumento de problemas de salud corporal (17).

CONCLUSIONES

A través de las preguntas que hacen las internautas sobre anticoncepción nos hacemos eco de la desinformación que impera en esta faceta de nuestra especialidad. Para reparar la falta de conocimiento que tienen las usuarias de métodos anticonceptivos y evitar sus consecuencias, los profesionales sanitarios deberíamos realizar un sobreesfuerzo en nuestra práctica clínica que incluyera tres puntos básicos: primero, adecuar los métodos y las pautas anticonceptivas a la condición de cada interesada; después, procurarle más tranquilidad. Por último, conocer la opinión y las sensaciones que tienen “tras salir de la consulta”.

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