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Revisión bibliográfica

Desde nuestro origen hasta nuestro futuro…

Autores:
Isidoro Bruna Catalán
Director Médico de HM Fertility Center


En el mundo de la reproducción, debido a diversos factores –fundamentalmente socio-económicos-, incluido el avance médico (disponibilidad y uso extendido de anticoncepción), existe una creciente tendencia demográfica a la demora en iniciar la primera búsqueda gestacional, sobre todo en países occidentales, asociado a una mejora en la calidad de vida que hace que las mujeres mayores de 40 años se encuentren en la flor de la vida, pero la calidad ovocitaria no se corresponda con su estado vital.

Esto se traduce en numerosos problemas de fertilidad.  Esta posible situación lleva  a los profesionales de este campo a estudiar nuevas vías y técnicas como puede ser el rejuvenecimiento ovárico.

In the world of reproduction, due to various factors-fundamentally socio-economic-including medical progress (availability and widespread use of contraception), there is a growing demographic trend to the delay in initiating the first gestational search, especially in countries Western, associated with an improvement in the quality of life that makes women over 40 are in the prime of life, but the oocyte quality does not correspond to their vital state.

This results in numerous fertility problems. This possible situation leads professionals in this field to study new ways and techniques such as ovarian rejuvenation.





I.- DE ALDOUX HUXLEY…

Les enseñó el sencillo mecanismo por medio del cual, durante los dos últimos metros de cada ocho, todos los embriones eran sacudidos simultáneamente para que se acostumbraran al movimiento. Aludió a la gravedad del llamado trauma de la decantación y enumeró las precauciones que se tomaban para reducir al mínimo, mediante el adecuado entrenamiento del embrión envasado, tan peligroso shock. Les habló de las pruebas de sexo llevadas a cabo en los alrededores del metro doscientos. Explicó el sistema de etiquetaje: una T para los varones, un círculo para las hembras, y un signo de interrogación, negro sobre fondo blanco, para los destinados a hermafroditas.

- Porque, desde luego -dijo Mr. Foster-, en la gran mayoría de los casos la fertilidad no es más que un estorbo. Un solo ovario de cada mil doscientos bastaría para nuestros propósitos. Pero queremos poder elegir a placer. Y, desde luego, conviene siempre dejar un buen margen de seguridad. Por esto permitimos que hasta un treinta por ciento de embriones hembra se desarrollen normalmente. A los demás les administramos una dosis de hormona sexual masculina cada veinticuatro metros durante lo que les queda de trayecto. Resultado: son decantados como hermafroditas, completamente normales en su estructura, excepto -tuvo que reconocer- que tienen una ligera tendencia a tener barba, pero son estériles. Con una esterilidad garantizada. Lo cual nos conduce por fin -prosiguió Mr. Foster- fuera del reino de la mera imitación servil de la Naturaleza para pasar al mundo mucho más interesante de la invención humana.

Se frotó las manos. Porque, desde luego, ellos no se limitaban meramente a incubar embriones; cualquier vaca podría hacerlo.

- También predestinamos y condicionamos. Decantamos nuestros críos como seres humanos socializados, como Alfas o Epsilones, como futuros poceros o futuros... -iba a decir futuros Interventores Mundiales, pero rectificando a tiempo, dijo- futuros Directores de Incubadoras…

Este párrafo corresponde a la novela “Un mundo feliz” (Brave new world), publicada por Aldous Huxley en 1932. Todavía es considerada como una obra de ciencia-ficción, pero también de crítica social. Huxley describe en la novela un mundo futuro, dentro de 600 años, donde el desarrollo compulsivo de la eficiencia, junto con los avances tecnológicos, crean una “benéfica tiranía de la Utopía”. Un mundo feliz de Aldous Huxley es una de las distopías más famosas de la literatura del siglo XX, junto con la obra “1984” de George Orwell. El dibujo de la derecha corresponde a una lámina incluida en una de las primeras ediciones de la obra. Sí… Es pura “ciencia ficción”…





II.- DE NUESTRO ORIGEN…

El homo sapiens es el producto de unos 3.500 millones de años de evolución de los organismos vivos sobre la tierra. Los humanos somos vertebrados superiores, mamíferos, del orden de los primates, de la familia de los homínidos, del género homo y de la especie sapiens sapiens. En nuestra evolución hasta homo sapiens han intervenido dos factores fundamentales:




•    La SELECCIÓN: la naturaleza realiza una selección constante, anulando a las especies con genes desfavorables para sobrevivir y manteniendo solo aquéllas cuyos genes son más aptos para adaptarse al medio.

•    Las MUTACIONES: los caracteres de los organismos experimentan variaciones hereditarias por efecto de las mutaciones, que se producen al azar y son relativamente frecuentes. De hecho, no existen humanos “genéticamente perfectos”. Todos portamos entre 3 y 50 mutaciones significativas o más…


La teoría de la “supervivencia de los más aptos” de Darwin es realmente un caso especial de una ley más general relativa a la supervivencia de lo estable. Las formas primarias de selección natural fueron, simplemente, una selección de formas estables y un rechazo de las inestables.  Así la evolución ha llegado al desarrollo de la cadena de genes más “sofisticada”: el DNA humano. Nos constituyen unos 20-25.000 genes (3.164.700.000 bases nitrogenadas), compartimos el 89,6 % de nuestros genes con el chimpancé, el gorila y el orangután, y solo tenemos unos 13.000 genes más que una mosca. De una manera muy sintética, las cadenas de DNA realizan dos funciones esenciales:

•    Supervisan la fabricación de las proteínas.

•    Se replican, es decir, hacen copias de sí mismas. Pero si las copias se hacen a partir de otras copias, las cuales, a su vez, fueron hechas de otras copias… los errores pueden empezar a ser acumulativos…

Los genes son los responsables de su propia supervivencia en el futuro, ya que ésta depende de la eficiencia de los cuerpos que habitan. La selección natural favorece a los genes “replicadores” que son eficientes en construir “máquinas de supervivencia” (organismos vivos). Pero los genes carecen de previsión. No planifican con antelación. Los genes simplemente existen… Es decir, hemos llegado a ser sapiens gracias a una selección de genes replicadores y gracias al azar en las mutaciones genéticas.

Hasta 1978 la única vía de reproducción de la especie humana eran las relaciones sexuales. Nuestros “apareamientos” tienen por objetivo perpetuar la especie mediante la creación de un individuo con una nueva composición genética, con una nueva mezcla de genes… Porque desde un punto de vista evolutivo, los propósitos de la vida son claros: la supervivencia y la reproducción. Si fallamos en cualquiera de los dos, nuestros genes se van con nosotros a la tumba… En la medida en que un gen particular o un grupo de genes confieran una ventaja en términos de supervivencia o de reproducción, ese gen se extenderá. Es decir, que hemos llegado a ser sapiens no solo gracias a una selección de genes replicadores y al azar en las mutaciones genéticas, sino también gracias a que en nuestro cerebro reptiliano está impresa la necesidad de extender nuestros genes y perpetuar la especie….



III.- DE LOS TRATAMIENTOS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA (TRA)…

El nacimiento de Louise Brown el 25 de julio de 1978, conseguido después de más de 100 intentos fallidos de Fecundación in vitro (FIV) gracias al talento científico y la perseverancia de Robert Edwards y Patrick Steptoe, marca el advenimiento de los que hoy conocemos como medicina de la reproducción o, simplemente, reproducción asistida (1).

En la rueda de prensa en la que ambos científicos comunican el nacimiento de Louise, Robert Edwards pronunció una frase cargada de futuro: “Louise Brown no es el principio del final. Más bien creo que representa el final del principio...”. En efecto, a día de hoy la reproducción asistida cumple un valor social no solo porque represente un conjunto de tratamientos que intentan superar una disfunción de la salud reproductiva llamada “infertilidad” y ayuda a las parejas con dificultades a hacer perdurable la especie (a perpetuar sus genes…), sino porque tras la generalización del Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) y del Cribaje Genético de Aneuploidías embrionarias (PGT-A), introduce un nuevo valor social, ya que su objetivo es el tratamiento preventivo de las enfermedades hereditarias en la descendencia.







Tras 40 años de FIV, la reproducción asistida ha pasado de lograr el nacimiento de una niña concebida en un laboratorio, en un ciclo ovárico no estimulado y mediante la obtención laparoscópica de un ovocito, a diversificarse de manera exponencial. Gracias a esta pluralidad de técnicas y procedimientos ya han nacido más de 5 millones de niños en el mundo tras la transferencia de embriones en fresco o criopreservados, tras donación de óvulos o semen, tras la obtención de espermatozoides del testículo, mediante GIFT, ZIFT, ICSI, cultivos secuenciales, eclosión asistida, transferencias citoplasmáticas o nucleares, hasta llegar al nacimiento de un bebé mediante transferencia mitocondrial. Y sin la FIV nunca se hubiera llegado a desarrollar la clonación. Se estima que en el mundo hay ya más de 300 mamíferos clonados. Un tercio de ellos son vacas, ovejas y cabras, el resto ratones. Y se mantiene la investigación con primates y perros.

Todo esto nos da pie para reflexionar acerca de hacia dónde se dirige el destino reproductivo de nuestra especie.



IV.- DE LA SECUENCIACIÓN DEL GENOMA HUMANO, PASANDO POR LA NEO-OVOGÉNESIS Y EL CRISPR-Cas9…

Una de los grandes logros biomédicos en lo que llevamos de siglo XXI ha sido conseguir secuenciar el genoma humano. El 15 de febrero del 2001 se publicaba en la revista Nature el primer borrador del genoma humano por el “International Human Genome Project” (2).

Un día más tarde, la revista Science publicaba un segundo borrador obtenido por la compañía norteamericana Celera Genomics (3). En ambos casos, los datos se obtuvieron mediante la tecnología capilar de Sanger, capaz de detectar unas 500-600 bases de un total de 96 reacciones en 10 horas, de forma que era posible producir unas 115.000 bases por día. Los dos primeros borradores eran muy incompletos: sólo cubrían el 90 % del genoma eucromático, tenían más de 250.000 interrupciones e incluían muchos errores. Aun así, secuenciar el genoma humano mediante tecnología Sanger necesitó de 13 años de investigación, la colaboración de unos 3.000 científicos y una inversión de unos 3.000 millones de dólares. En el año 2005 comenzaron a aparecer distintas estrategias de secuenciación del DNA mucho más eficaces que el Sanger, a la par que se iban desarrollado potentes programas bioinformáticos para procesar la información se iba generando. Todo ello forjó una competencia feroz entre las diferentes compañías tecnológicas. El resultado final ha sido la consecución de secuenciadores con mayor longitud de lectura, mayor cantidad de lecturas por día, un incremento de la fiabilidad y una significativa bajada de los costes. A día de hoy es factible secuenciar un genoma en 24 horas por el precio de unos 1.000 dólares (lo mismo que cuesta un ipad). En cinco años será posible hacerlo en 9 minutos, costará unos 100 dólares y solo necesitará del concurso de un técnico que vigile el funcionamiento de los secuenciadores.  

La secuenciación del genoma ha dado lugar a la creación de startups que ya ofrecen por módicas cantidades lo que nuestro DNA puede decirnos de nuestra herencia. Las bases de datos pueden llegar a ser públicas o, porqué no, a ser hackeadas. Es más que probable que esto acabe con el anonimato en la donación de gametos.

El desarrollo de múltiples investigaciones ha hecho también posible la neo-ovogénesis, es decir, la obtención de ovocitos generados a partir de la inducción de células madre pluripotentes (iPSC) (4-7). En experimentación animal se han generado ratones gracias a ovocitos desarrollados a partir de células somáticas de la piel. Ya es posible obtener espermatozoides de ratón por el mismo procedimiento (8). Se ha conseguido restaurar la fertilidad a ratones en fallo ovárico inducido mediante citotóxicos, después de realizarles un injerto de stem cells procedentes de médula ósea (9). Y desde el 2013 ya han nacido 3 niños en Japón procedentes de ovocitos obtenidos a partir de la activación de folículos en mujeres con fallo ovárico (10-12).

En 1993, Francis Martínez Mojica tenía 30 años y no pasaba de ser un desdibujado profesor titular de la Universidad de Alicante. Investigando cómo podían sobrevivir unos microbios en las salinas de Santa Pola (Alicante), descubrió en su DNA unas extrañas secuencias que se repetían periódicamente. Las bautizó como CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats; en español,  Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas). En el 2003 demostró que aquel sistema era capaz de cortar y pegar ADN de manera eficaz, constituyendo una defensa de los microbios para protegerse de los virus (13, 14). Hoy Francis Mójica suena como candidato al Nobel de medicina.

En el 2013, Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna (15), a partir del conocimiento del CRISPR-Cas, desarrollaron una tecnología de edición genómica que permitía reescribir el genoma y corregir genes defectuosos, con un nivel de precisión sin precedentes y de forma mucho más económica.

Las aplicaciones del CRISPR son “infinitas”: curar enfermedades, mejorar cosechas, modificar animales de granja, diseñar flores de colores… Cualquier aplicación en la que pueda ser útil eliminar o añadir un gen. Y por supuesto también, en un futuro quizás no lejano, modificar óvulos, espermatozoides y embriones humanos para prevenir enfermedades o alterar cualquier otra característica. Como siempre sucede cuando los sapiens tienen a mano una tecnología disponible, dos años más tarde y todo en el mismo 2015, en el Reino Unido un equipo científico del Francis Crick Institute solicitó autorización para modificar genéticamente embriones humanos. Aclararon que el objetivo no era crear bebés de diseño, sino el de avanzar en el conocimiento sobre el desarrollo embrionario…; en China, un equipo científico del Sun Yat-sen University (Guangzhou), dio un paso más y modificó el DNA de un embrión humano, aunque se apresuraron a aclarar que se trataba de un embrión no viable que no hubiera podido dar lugar al nacimiento de un ser humano…; y en Estados Unidos, investigadores de la Universidad de Medicina de Harvard, eliminaron mediante CRIPR--Cas genes dañinos de cerdos con el objetivo de implementar el trasplante de órganos de animales a seres humanos… A día de hoy la tecnología del CRISPR-Cas9 es cada vez más rápida, más precisa y más barata. Solo había que esperar un poco… En diciembre de 2018 un equipo científico chino hizo público en los medios de comunicación el nacimiento de unas gemelas protegidas frente al VIH mediante una modificación genética en sus cadenas de DNA a partir del CRISPR-Cas. Curiosamente, en mitad de la profusa controversia que ha generado el CRISPR, algunos medios en lugar de preguntase “si es ético utilizar el CRISPR…”, coincidían en afirmar “si sería ético DEJAR DE UTILIZAR la modificación genética y permitir que sigan naciendo niños con enfermedades evitables y mortales…”.



V.- DE LA ECTOGÉNESIS…

En el momento actual del desarrollo científico es excepcional que salgan adelante los bebés prematuros de menos de 23 sem y/o 400 gramos. El caso de mayor prematuridad con viabilidad posterior recogido hasta hoy es el de Amillia Sonja Taylor, quien nació por Cesárea el 24 de octubre del 2007 en la 21ª semana de gestación. Pesó 284gr. La UCI neonatal del Hospital Infantil Baptista de Miami le dio de alta tras cuatro meses de cuidados intensivos. Sin embargo, los intentos por desarrollar un sistema de incubación para el desarrollo de fetos inmaduros utilizando asistencia extracorpórea están ya recogidos desde 1987 (16, 17).

Desde entonces hasta nuestros días se han registrado no menos de 23 estudios experimentales intentando desarrollar sistemas de placentación artificial. El conjunto de estas técnicas dirigidas a la consecución del desarrollo de un feto en un útero artificial, fuera del claustro materno, se denomina “ectogénesis” (del griego ektos: "fuera de" y genesi: origen o principio de una cosa). Este término fue acuñado en 1924 por el científico británico J.B.S. Haldane, quien predijo que para el 2074 solo el 30 % de los nacimientos humanos se producirían mediante el concepto de parto que todos conocemos. Pues bien, en el 2017, la revista Nature Communications presentó un estudio llevado a cabo por investigadores del Children’s Hospital of Philadelphia Research Institute en el comunicaron a la comunidad científica el desarrollo de un cordero ubicado en un biobag a los 105 días de su concepción, con un tamaño y un peso equivalente al de las 23 semanas de un feto humano (18).





El desarrollo extrauterino se consiguió a partir de un sistema que incorpora un circuito sin presión de oxigenación conectado al feto del cordero a través de una interfaz de cordón umbilical que se mantiene dentro de un circuito cerrado de "líquido amniótico" que reproduce el entorno uterino. Mostraron que el feto de cordero, equivalente en su desarrollo al feto humano con prematuridad extrema, pudo recibir apoyo fisiológico en este dispositivo extrauterino hasta 4 semanas. El cordero mantuvo una hemodinámica estable, con parámetros normales de gases en sangre, una buena oxigenación y un patrón normal de circulación fetal. Concluyen que, con el apoyo nutricional apropiado, los corderos  pueden mostrar un crecimiento somático, una maduración pulmonar, un desarrollo cerebral y una mielinización normales. Y ya, en este mismo 2019, un equipo conjunto de investigadores de la Universidad de Western Australia y del Centro de Medicina Perinatal y Neonatal de la Universidad de Tohoku (Japón) comunica que los fetos de ocho ovejas se adaptaron a una terapia asimilable al microambiente uterino (EVE: Ex-vivo uterine environment). Se mantuvieron durante 120 horas con una monitorización exhaustiva en tiempo real de las variables fisiológicas claves, hasta que fueron sacrificados para su comparación histológica con fetos de ovejas de gestaciones intraútero con la misma edad gestacional. La cesárea para ubicarlas en el biobag se realizó a los 95 días de gestación (gestación a término de la oveja ~ 150 días). Siete de los ocho fetos del grupo EVE (87.5%) completaron las 120 horas de terapia con parámetros mantenidos en un rango fisiológico normal. No hubo diferencias significativas entre los grupos en el peso final, altura, peso corporal normalizado, peso pulmonar y peso cerebral en comparación con los controles (p> 0,05). No se objetivaron diferencias biológicamente significativas en los parámetros hematológicos (recuentos de leucocitos totales y concentración plasmática de TNF-α y MCP-1) (p> 0,05). Los hemocultivos diarios fueron negativos para el crecimiento aeróbico y anaeróbico en todas las ovejas del EVE. No hubo diferencias en la consolidación del espacio aéreo entre las ovejas controles y las del grupo EVE. Tampoco se constató un aumento en el número de células pulmonares con tinción positiva para el marcador de células T CD3, ni hubo aumentos en la expresión de ARNm de interleuquinas IL-1, 6, 8, TNF-α y MCP-1 en tejidos pulmonares en comparación con el grupo de control. No se observaron casos de hemorragia intraventricular y solo se identificó una lesión en la sustancia blanca de uno de los fetos del grupo EVE (19).

La ectogénesis abre un nuevo debate ético sobre la reproducción humana en un futuro ya muy cercano. Los úteros artificiales pueden ampliar el rango de la viabilidad fetal, lo que genera dudas sobre la eticidad de leyes de interrupción de la gestación: ¿hasta cuándo dejaría de ser viable un feto…?. La ectogénesis también plantea consideraciones bioéticas y legales inéditas hasta la fecha por sus importantes implicaciones sobre los derechos reproductivos. Así mismo sugiere preocupaciones teóricas como la de que los fetos que se desarrollen en un útero artificial puedan llegar a carecer de vínculos esenciales con sus madres, que sí tendrían el resto de los “fisiológicamente” concebidos. Distintos bioeticistas e intelectuales han mostrado su preocupación por el cambio de paradigma ético y moral que la ectogénesis supone. El profesor de comunicación política Stephen Coleman, de la Universidad de Leeds, en el 2004, cuando aún la ectogénesis se contemplaba como un arcano, afirmaba en su libro “The Ethics of Artificial Uteruses. Implications for Reproduction and Abortion” que la ectogénesis es algo “tan contra natura como jugar a ser dioses y crea una peligrosa pendiente resbaladiza que nos conducirá a Aldoux Huxley”. Finalmente, la ectogénesis también incumbe a los derechos de las mujeres sobre su propio cuerpo. En “The Dialectic of Sex” (1970) la feminista Shulamith Firestone subraya que las diferencias en los roles reproductivos biológicos son una fuente de desigualdad de género, ya que en la reproducción natural las mujeres son las encargadas de portar el embarazo y de parir. Firestone argumenta en su ensayo que un útero artificial “liberaría a las mujeres de la tiranía de su biología reproductiva".



VI.- DEL POSIBLE FUTURO DE LA REPRODUCCIÓN HUMANA AL TRANSHUMANISMO…

En 1962, el escritor y científico británico Arthur C. Clarke (autor de múltiples obras de divulgación científica y de ciencia ficción, como “2001: Una odisea del espacio”, “El centinela” o “Cita con Rama”), publicó un libro de ensayos titulado “Profecías del futuro” (Profiles of the Future: An Inquiry into the Limits of the Possible). En él enuncia una trilogía de leyes sobre el futuro que, de una manera resumida, serían las siguientes:




1ª.- Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia…

2ª.- Cuando un científico propone que algo es posible, casi con toda seguridad está en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente se equivoca…

3ª.- La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible…


La píldora hizo posible el sexo sin reproducción… Y los Tratamientos de reproducción asistida (TRA) han hecho posible la reproducción sin sexo…

Tan es así que en el 2016 el Profesor Henry T. Greely (Profesor de Genética de la Escuela de Medicina de Stanford, Presidente del Comité Directivo del Centro de Ética Biomédica y Director del Programa de Stanford en Neurociencia y Sociedad) publicó un ensayo titulado “El final del sexo” (The end of sex). La portada del libro original semejaba una secuencia de bases de DNA.





En él, Greely aborda el cambio insondable que los TRA en sus distintas modalidades está ejerciendo y va a ejercer en un futuro muy inmediato. Asegura que dentro de veinte años, tal vez de cuarenta, una mayoría de las personas que residen en los países desarrollados dejarán de tener relaciones sexuales con el propósito de reproducirse. Y que, en cambio, a los futuros padres se les informará de todo lo que deseen acerca de la composición genética de sus embriones o de otros miles de embriones que podrán seleccionar para su transferencia intrauterina, implantación, gestación y parto. Y que este proceso será seguro, legal y gratuito. Explica también las revolucionarias tecnologías biológicas, ya a nuestra disposición, que hacen que este futuro parezca inevitable y expone los profundos desafíos éticos y legales que la humanidad enfrenta como su resultado. Y lo que es más amenazante desde el punto de vista ético: llega a afirmar en una entrevista que está persuadido de que “algo que cambie la forma en que se conciban los bebés nos afecta básicamente a todos, de manera que no es un tema que deba ser dejado únicamente a los profesores de derecho, a los bioeticistas, a los ginecólogos o a las clínicas de fertilidad…”. Es decir: ¡saquemos el debate de los foros universitarios e intelectuales!. Metamos ruido social… Porque hemos entrado en la era del transhumanismo…

El transhumanismo es un movimiento cultural e intelectual internacional que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante el desarrollo de tecnologías ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual.​ Los pensadores transhumanistas estudian los posibles beneficios y peligros de las nuevas tecnologías, con el fin de superar las limitaciones humanas fundamentales y especulan sosteniendo que los seres humanos pueden llegar a ser capaces de transformarse en seres con extensas capacidades, merecedores de la etiqueta “posthumano”.

El Profesor de investigación del CSIC y Director del Grupo de Paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Antonio Rosas, ha elaborado una tesis acerca de qué nos hace seres humanos. Afirma que no se puede concebir a un ser humano sin que tenga un andar bípedo, pero la bipedestación surgió hace 6 millones de años… Que no se puede concebir a un ser humano sin que tenga una tecnología a su alrededor, pero las herramientas aparecieron hace 3 millones de años… Que no concebimos a un ser humano sin que tenga un cerebro grande, una cabeza redonda, pero el cerebro empezó a ser grande hace aproximadamente medio millón de años…  Si hablamos de los sapiens, nos definen el desarrollo exponencial de la tecnología y la capacidad de formar grandes redes sociales… Y concluye que los sapiens seguiremos evolucionando: los fenómenos evolutivos no paran. Alguna vez se ha dicho que habíamos dejado de evolucionar porque hemos cortocircuitado la selección natural con el desarrollo científico y cultural. Pero evolucionaremos por la selección genética o artificial. De hecho, ya lo estamos haciendo. El cambio es consustancial a nuestro universo y a nuestra existencia, así que a alguien se le ocurrirá algo para poder hacerlo…

Por apostillar este asunto, acabaré citando una frase de Albert Einstein: Y como no sabía que era imposible... lo hizo.



VII.- COROLARIO FINAL

La reproducción asistida no es solo un valor social porque su objetivo sea luchar contra una enfermedad llamada “infertilidad”… La reproducción asistida, junto al desarrollo de la genética molecular, ha transformado el concepto de “salud reproductiva” al dirigirse a disminuir/eliminar “el azar” en la evolución de la especie humana. Los TRA se han convertido además en una herramienta fundamental de soporte de los valores sociales, al permitir perpetuar la especie de una manera menos discriminada, consolidando nuevos modelos de familia. Pero el desarrollo de la genética, la biología molecular y la tecnología han abierto un debate sobre la eticidad de dichos avances. Y aquella primera FIV que se desarrolló para “curar una enfermedad”, corre el peligro de acabar por convertirse esencialmente en un medio para “para modificar el ADN al servicio de algunas voluntades”…





Yo no sé si la reproducción humana derivará en una “eugenesia bondadosa” en la que solo los ricos tendrán “bebés sanos en casa” / “hermosos alfas” gracias al DGP, CRISPR, u otros avances científicos… Lo que sí sé es que cualquier investigación o avance científico solo tienen cabida dentro del contexto de la bioética y que los científicos están para intentar erradicar la enfermedad y el sufrimiento… Y lo que también sé es que nada sobre el futuro de la especie humana es abordable sin que la premisa de partida sea el derecho capital e insoslayable del que está por nacer…



 


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Referencias bibliográficas:

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Vol 36 Nº 3 JULIO-AGOSTO-SEPTIEMBRE 2019
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